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miércoles, 27 de enero de 2016

ACOSO EN LA INFANCIA


Hoy teníamos preparado un post sobre manualidades pero hace tiempo que que no paramos de darle vueltas en la familia al tema del acoso escolar y de los niños que por norma insultan, humillan o agreden a otros. Hace unas semanas nos despertamos con la noticia del suicidio de un niño de 11 años debido a que sufría acoso escolar y a uno no puede más que encogérsele el corazón y pensar que no puede haber nada peor en este mundo que un niño decida quitarse la vida.
Me pongo en el lugar de esos padres y el dolor debe ser tan grande que no puedo ni siquiera imaginármelo. Y el dolor seguramente da paso a la indignación y a las preguntas y a los porqués.
La infancia debería de ser un espacio para la felicidad y los adultos deberíamos procurar un mundo en que esto fuera posible pero no lo hacemos…ante las agresiones solemos decir cosas como: no pasa nada, no llores por tonterías, tú no hagas ni caso, son cosas de niños…y frases similares con las que sólo conseguimos no validar las emociones de nuestros hijos o alumnos , no escucharles y hacerles que “se traguen” sus sentimientos e intenten seguir adelante cómo puedan y luego pasa lo que pasa…


Me canso de decir en mi trabajo que la violencia no es aceptable nunca y me refiero tanto a la física como a la verbal y a las niñas se lo repetimos constantemente, odio profundamente esa tan traido frase de : a mi de pequeño me insultaban en el patio y nunca pasó nada…pero la realidad es que si pasa, aunque algunos lo hayamos olvidado y superada  si  que pasa algo , los insultos duelen y quedan grabados a fuego, y el que diga lo contrario miente o ha hecho un ejercicio de olvido enorme que es lo que a veces hacemos como parte de nuestra supervivencia.
Es cierto que hay personas más fuertes y más débiles, más sensibles o menos sensibles , que olvidan antes o tardan más pero a todos nos ha dolido de pequeños un insulto y estoy seguro que a la mayoría que le preguntáramos recordaría una situación si no de acoso al menos de humillación en su infancia.

Cuando tenía unos diez años sufrí un episodio de acoso en un centro deportivo muy conocido de Gijón del que se suponía y se supone es socio la “creme de la creme” de la ciudad. Yo era una niña gordita y no “era guay” y un grupo de niñas se dedicó durante mucho tiempo a insultarme y a acosarme cada vez que entraba en el recinto. Gracias a dios mis padres me apoyaron y me defendieron y hablaron con la dirección del centro, la cabecilla del grupo tuve que disculparse pero yo dejé de ser socia y nunca volví a pisar ese sitio. Huí y en realidad las acosadoras ganaron y eso es algo que siempre me quedó como “una espina clavado” No olvidaré su cara en la vida, es más por circunstancias me encuentro muchas veces con ella y cada vez que lo hago vuelve a mi esa sensación de sentirme “gorda” y “poco guay”y el infierno que pasé.
Así que entiendo perfectamente a esos niños que día tras día van al colegio a aguantar que unos desgraciados, seguramente víctimas también de una educación equivocada,-estoy convencida que el acosador nace pero también se hace-.los insulten y les hagan sentir menos. Veo por mi hija mayor lo duro que es la adolescencia, los conflictos que hay en su cabeza y lo mucho que mandan las apariencias, sentirse miembro del grupo es fundamental y cuando no se sienten y encima los menosprecian entran en crisis total.
Los profesores tenemos una enorme responsabilidad, siempre digo que estamos a años de luz de saber tratar a nuestros niños y eso no puede ser…estamos obligados a formarnos y a entender que de nada sirve que les enseñemos a leer o a sumar si no trabajamos con ellos las emociones, los escuchamos y tratamos de comprenderlos. Pensemos en nosotros como adultos, hay cientos de estudios que demuestran que un clima de trabajo agradable aumenta la productividad ¿por qué iba a ser distinto en el alumnado?. 


En el caso de la paternidad y maternidad es lo mismo, tenemos que hablar con nuestros hijos, escucharles y contarles también nosotros nuestros problemas, el famoso “quid pro quo” de El silencio de los corderos es lo que mejor funciona con los hijos, yo te cuento algo mío, tú me cuentas algo tuyo, no tengamos miedo a contarles que hoy estamos tristes, que hemos tenido un día duro en el trabajo o que alguien nos ha hecho algo que nos ha disgustado y de la misma manera démosles herramientas para superar estos problemas, que se sientan protegidos y que vean que sus sentimientos nos importan.


Y todo esto hagámoslo de la mano del profesorado, ningún problema de acoso se soluciona si familia y escuela no van de la mano, si no se trabaja con ambas familias (acosador y acosado).
Estamos de acuerdo en que la vida es muy dura pero yo no mando a mis hijas a la escuela a entrenar, al parque... a sufrir ni a que piensen que el violento es el que gana.

jueves, 24 de septiembre de 2015

EL PAPEL DE LAS FAMILIAS EN EL DEPORTE INFANTIL


Cuando Alba empezó a hacer deporte "profesional" tenía 6 años, escogió baloncesto y la apuntamos al grupo que había en el colegio y que pertenece a las Escuela Deportivas del Ayuntamiento, es decir acuden al colegio a estas actividades como parte de las extraescolares pero las gestiona el ayuntamiento. Los colegios ceden las instalaciones velan porque se cumplan las normas y gestionan los horarios pero de la contratación de los monitores se encarga el ayuntamiento. 





Nos pareció buena idea que Alba hiciera un deporte de equipo porque pensamos que infunde muchos valores y además nos gustaba que asumiera esa responsabilidad de ir tres días a entrenar y jugar los fines de semana. Además el equipo al principio era mixto así que mejor que mejor. Puesto que se trata de una Escuela Deportiva el objetivo de los partidos no era ganar si no aprender las normas, respetar a los compañeros, al entrenador  al otro equipo y al árbitro y disfrutar pero parece que no todas las familias piensan así...y lo que es pero muchos entrenadores tampoco...Nosotros tuvimos mucha suerte con los entrenadores, siempre hombres, el mundo del deporte sigue dominado por ellos pero personas muy en nuestra línea que no presionaban a los niños y niñas y les infundían buenos valores pero hemos visto cosas realmente vergonzosas y que nos cuesta creer que muchos padres toleren. Entrenadores y entrenadoras que vejan al equipo, que alientan comportamientos violentos, que no respetan al arbitro, que gritan como energúmenos y energúmenas a los niños y niñas, que no motivan, que alientan la competitividad no precisamente "sana"...y familias que no dicen nada y lo aguantan sin más.Por no hablar del comportamiento de algunas familias, nosotros nos cansamos siempre de repetirle a Alba, que salvo casos como los que citamos anteriormente, el entrenador es el que sabe y es el que decide lo que hace el equipo, no las familias desde la grada, hemos visto casos de energúmenos que gritan, insultan y dan consejos como si de Gasoles se tratara y no se dan cuenta de que son niños y niñas en aprendizaje. Por supuesto que a todos nos gusta ganar de vez en cuando pero disfrutar y aprender de los partidos, creemos que es lo más importante. 






Alba sabe que en el momento en que no disfrute del deporte puede dejarlo y que estamos para apoyarla, no para presionarla para que gane.Al igual que sucede en la vida escolar, la colaboración familias/ entrenadores es fundamental para que los pequeños/as deportistas puedan formarse y llegar a ser grandes jugadores o al menos disfrutar de los partidos.Las familias, como en otras estamentos de la vida son el modelo a imitar con lo que hemos recogido diez puntos que nos parecen fundamentales:



1. Es el niño o la niña el que debe escoger el deporte. Cuando son más pequeños/as es posible que pasen de uno a otro sin decidirse, no pasa nada llegará un momento en que se sienta cómodo en uno y decida quedarse.


2. Recordarle que es importante cuidar las instalaciones deportivas y la ropa deportiva así como una correcta higiene después de los partidos.


3. El árbitro es la máxima autoridad en los partidos. Las normas están para cumplirlas y a menudo el árbitro como ellos/as está aprendiendo.


4. Respetar a los miembros de los otros equipos, evitar los insultos y las humillaciones.


5. El entrenador o entrenadora es la que decide, no las familias desde la grada.


6. Es importante que las familias apoyen en las derrotas y lo vean como parte del aprendizaje. De las adversidades se aprende mucho.


7. Disfrutar de los partidos, verlos como una fiesta, como una ocasión de poner en práctica lo aprendido durante los entrenamientos. Felicitar al niño/a, no recordarles los errores inmediatamente ni lo que podía haber hecho mejor.


8. Ayudarle a respetar los horarios de entrenamiento y a planificar los estudios. Motivarles en este aspecto, animarle y felicitarle por lograrlo.

9. Inculcarle que lo importante es participar y disfrutar. Los niños/as de por si son ya competitivos no es necesario presionarles más.


10. Evitar premios y regalos cada vez que se gana una competición o partido.Este corto que se grabó hace años sobre el mundo del baloncesto es de gran ayuda para reflexionar sobre nuestra actitud. Nosotros lo vimos con Alba y hablamos mucho de la actitud de estos padres que el corto refleja.





 En este enlace puedes descargar una Guía para padres de niños deportistas que nos ha gustado mucho.